Ahorra al máximo derritiendo cera de crayones y úsalo en obras creativas como todo un experto

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Muchas veces pensamos que para marcar una diferencia en este mundo necesitamos mucho dinero y mucho tiempo libre. Pensamos, que no podemos ayudar a otra persona porque a nosotros mismos nos cuesta llegar a fin de mes y nuestra vida consta de dormir, comer, trabajar de mañana a noche, comer y volver a dormir. Entre esos procesos vitales entrelazamos todavía lo más importante: ¡pagar impuestos! La vida de muchos desgraciadamente se resume en estos pasos y por eso tenemos la impresión de que somos nosotros los que necesitan ayuda.

Este fue el caso de  Bryan Ware, marido y padre, quien pensó en que pudo haber pasado si empiezas a colorear por fuera de las líneas y empieza con un padre que de repente se da cuenta que una gran cantidad de lápices de cera en los restaurantes familiares termina en el cubo de la basura. Fue ahí entonces cuando le viene a la cabeza una idea genial de cómo se puede aprovechar lo que para unos es un desecho para iluminar la vida de muchos otros.

Si entramos en la cocina de Bryan, podremos observar que está cocinando algo, aunque no necesariamente es comestible. Y no porque sus habilidades culinarias sean tan mediocres, sino porque lo que está haciendo es muy diferente.

El primer paso que toma es ablandar y derretir los lápices de cera desechados que ha logrado recoger. Luego, verte el líquido por un colador de pasta. En realidad, el proceso se parece mucho al de cocinar pasta.

Después de convertir los lápices de cera desechados en cera líquida, la verte por un colador en una forma especial preparada por él. Gracias a esto, crea ceras nuevas, más gordas y largas y por lo tanto más fáciles para agarrar por niños con necesidades especiales. Cada vez que hace esto, llega a crear 96 lápices nuevos. De esta manera ha creado su iniciativa llamada “The Crayon Initiative” (la iniciativa de los lápices de cera).

Después de crear los lápices, los suministra a los hospitales de California con el fin de alumbrar los días y la vida de los niños que pasan por operaciones difíciles y necesitan cuidado especial.

El acto de pintar es para ellos una de las formas más eficaces de olvidarse del dolor. Como menciona el propio Bryan: “Si estas ceras les permiten escapar de la sala del hospital aunque sea durante diez minutos, hemos cumplido con nuestra tarea”.

Después de la producción de los lápices de cera, estos van en manos de muchas personas voluntarias que ayudan a Bryan, segregando según colores para luego ser empaquetados y enviados a un hospital determinado. Hasta ahora, la iniciativa ha logrado entregar más de 2 mil cajas de lápices de cera.

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